Reseña: “Simulation Theory” de Muse

Por: Eduardo Zaragoza

MUSE

SIMULATION THEORY (WARNER) 2/5

Evolucionar o morir. Pero también permanecer relevantes. Debe ser el gran dilema al que los músicos deben enfrentarse en algún punto de su carrera, y justamente Muse se encuentra en ese momento, en esa encrucijada. De ahí que Simulation Theory suene tan extraño y distante a lo que el trío británico ya había presentado.

El LP abre con la grandilocuente y poderosa Algorithm; y de inmediato podemos escuchar a Muse sin ser tan Muse. O para ser más específico, a Muse jugando con nuevos y futuristas sonidos salidos directamente de un videojuego o película ochenteros. El discurso oscuro y apocalíptico de Bellamy sigue vigente y Algorithm lo prueba.

Y en ese mismo tenor llega The Dark Side; mucho sintetizador y algo de guitarras nos llevan a un paraje tenebroso y deprimente el cual Matthew Bellamy conoce como la palma de su mano.

Simulation Theory se convierte rápidamente en un trabajo experimental y con fuertes tintes de electrónica y se aleja del rock más tradicional, vaya, es bastante diferente a Drones en el sentido de que estas canciones son más elaboradas y con una producción mucho más trabajada, a veces hasta excesiva. El claro ejemplo son Propaganda, Break it to Me y Get Up and Fight.

Propaganda, producida por la banda misma y en cierta manera por Timbaland, es una mezcla de sonidos de Prince y Justin Timberlake, y sí, hasta Michael Jackson. La canción tiene muchas capas, pero no termina de explotar y a pesar de sus buenas intenciones, se trata de un ejercicio decepcionante porque el potencial está ahí, sólo que no está pulido como debería. Y pasa lo mismo con Break it to Me, que es un combo bizarro de riffs a la Rage Against the Machine con melodías típicas del medio oriente y algo de electrónica, pero una vez más, hay mucho ahí, es un sonido excesivo y sin sentido. Asciende y asciende pero no alcanza un clímax satisfactorio en realidad; tan es así, que el remix de Sam de Jong es realmente superior, tal vez porque explota la fortaleza del track, que es ese arreglo de cuerdas estilo árabe.

Pero la gota que derrama el vaso es la lamentable y hasta hilarante Get Up and Fight. No solamente es el sampleo de voz femenina al inicio de la canción; se trata de todo el leitmotiv de una pista cursi, plástica, tremendamente comercial y hasta banal. Es como escuchar a Imagine Dragons, 30 Seconds to Mars, Ariana Grande, My Chemical Romance, todos a la vez, pero en una canción de Muse. Hasta hace unos meses yo creía que la horripilante Something Human -también incluida en este LP– era la peor canción que Bellamy había escrito, pero Get Up and Fight ahora carga con la piedra de la vergüenza. O la de la victoria, que es aún más grande.

Sí, podría seguir y ensañarme contra la terrible Dig Down y la horrenda Thought Contagion, pero ni siquiera tuve el valor de volver a escucharlas para poder realizar esta reseña. Como ya tenían tiempo de haber sido lanzadas pues no hubo tanta necesidad, y además valoro mi salud mental.

Simulation Theory se convierte en un desastre, una verdadera catástrofe de proporciones colosales. Ha llegado ese terrible momento de ver a Muse convertirse en parodia de sí mismos, claro que por auto complacencia y ya sin tener que demostrarle nada a nadie, pero haber llegado a esto es a ratos insufrible y hasta de pena ajena, en verdad.

Con todo y todo, el disco tiene momentos bastante agradables. Además de Algorithm se puede rescatar Pressure – y su muy divertida versión alternativa con la banda de UCLA– porque es una canción menos complicada, y más directa, según sus propios creadores. No es coincidencia que Muse suene mejor trabajando con una guitarra, un bajo y una batería simplemente.

Blockades camina por una vereda que ya había sido pavimentada por Bliss, Stockholm Syndrome y MK Ultra. Sí, tiene ese sintetizador muy ochentero (y hasta risible) y sí, el sampler del inicio casi hizo que comenzara a cantar Gimme! Gimme! Gimme! de ABBA, pero cuando escuché esa guitarra rencorosa me sentí por fin en casa. O al menos en lo más cercano a algo así.

Afortunadamente The Void es un buen cierre para tan desafortunada aventura. Es tan lúgubre y desesperanzadora que me recordó de inmediato a la legendaria Megalomania de esa joya llamada Origin of Symmetry. Sí, otra vez ese sintetizador tan ochentero le resta muchos puntos, pero afortunadamente hay una versión acústica que es realmente hermosa, preciosa, prácticamente un poema sonoro. Escuchar a Bellamy solamente con su piano en un tan dulce lamento es realmente escuchar a Muse. Y qué fortuna poder decir eso.

Recuerdo bien cuando escuché por primera vez Showbiz, Origin of Symmetry, Absolution y Black Holes and Revelations. No solamente eran discos de un calibre gigante, eran declaraciones de poder, de autoridad. Repletos de canciones sublimes, que con el paso del tiempo se volvieron clásicos absolutos, esos álbumes te dejaban con ganas de más, de volver a escucharlos, de redescubrirlos una y otra vez. Además lo exigían, por la alta factura de sus composiciones. Pero aquellos tiempos han quedado muy atrás y Simulation Theory es todo lo contrario; es un naufragio total, sin ninguna salvación, totalmente lamentable. El verdadero problema es que no es un mal disco neutralmente hablando. Si cualquier cantante pop hubiera presentado este álbum, exactamente este mismo álbum, yo lo habría aplaudido, porque el potencial está ahí, lo que la mente de un músico superior como Matthew Bellamy puede crear está ahí, solamente que el desarrollo es terrible en grandes, enormes lapsos de esta obra. Es un disco decente para muchísimos que dicen que hacen música, pero uno decepcionante de Muse, porque el nivel de los británicos está muy, pero muy por encima de esto.

Bien dicen que sin importar qué, el destino siempre llega.

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